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Historia de Chile: La Guerra del Pacífico.

Las transformaciones de la riqueza salitrera

        
Concluida la Guerra del Pacífico y estando Chile en propiedad de la provincia de Tarapacá, el gobierno decidió resolver un problema heredado de la administración peruana de aquel territorio y devolver las oficinas salitreras a sus antiguos dueños. La mayor parte de la propiedad de la industria salitrera de la zona, un 60 por ciento, quedó en manos del inglés John Thomas North, quien había adquirido los bonos entregados por el gobierno peruano al momento de la expropiación efectuada en 1874. Además, North era el dueño o accionista principal de otras empresas vinculadas a la extracción del nitrato, como los ferrocarriles y las que abastecían de agua potable a las oficinas.

Por ello se le conoció como el Rey del Salitre. La adquisición de los bonos peruanos también fue realizada -en menor proporción- por capitalistas chilenos.

Si bien la propiedad de la mayor parte de las empresas salitreras era privada, el fisco chileno controlaba el porcentaje restante y se beneficiaba con el impuesto que se cobraba por quintal exportado. Los fondos del erario público subieron de 37 millones registrados en 1886, a 58 millones y medio en 1890.

En lo que respecta a las otras actividades mineras, la explotación de la plata aumentó con el descubrimiento de Caracoles, filón ubicado en Sierra Gorda, entre Antofagasta y Galanía. El interés por el fomento del sector y por precaver el riesgo de inestabilidad que le es inherente, llevó a la fundación de la Sociedad Nacional de Minería (1883).

En forma paralela, la exitosa campaña emprendida en la zona sur para pacificar la Araucanía significó la incorporación de vastos terrenos a la producción agropecuaria. Uno de los más destacados productores de trigo fue José Bunster.

El desarrollo de la minería en un territorio desértico benefició de manera directa a las actividades agrícolas y ganaderas del sur del país, que tenían en aquella un mercado consumidor de su producción.

Las exportaciones chilenas, que en 1879 representaban un valor de 22.794.608 pesos, crecieron en 1890 a 67.889.079 pesos, y el cabotaje aumentó en un 105 por ciento entre 1878 y 1882. En esto último tuvo gran importancia el que la Compañía Sudamericana de Vapores estableciera una ruta entre Valparaíso, Callao y Panamá (1888). ,,:
De esta época data tam- ; ´ bien el inicio de la construcción del ferrocarril trasandino (1887), que unía Los Andes en Chile con Mendoza en Argentina y que se inauguró en 1910, facilitando la internación de productos trasandinos, en especial ganado.
La riqueza salitrera también provocó cambios en la sociedad. Uno de los más importantes fue el crecimiento de algunas ciudades del norte del país, en especial Antofagasta e Iquique. Por otro lado, también se relaciona con la disminución de la población rural, que a mediados del siglo XIX llegaba a un 80 por ciento del total de habitantes del país; en 1895 era solo el 54 por ciento, debido al atractivo que ejercía la ciudad como posibilidad de mejorar las condiciones de vida.
Otro polo de crecimiento urbano surgió en Magallanes, impulsado por la introducción de la ganadería ovina, que se realizó gracias a la gestión del gobernador Diego Dublé Almeyda, quien viajó a las islas Malvinas y retornó de ellas con una partida de 300 ovejas (1876).

Santiago continuó su desarrollo arquitectónico. De esta época datan edificios como el Palacio de Septiembre, actual sede de la Academia Diplomática (1899); el Portal Edwards (1899) -hoy inexistente-; la iglesia de la Divina Providencia (1885). También deben ser mencionados los puentes metálicos sobre el río Mapocho, construidos por la firma Schneider de Creusot (Francia) e instalados entre 1889 y 1893, en reemplazo del puente de Cal y Canto, que por su ruinoso estado fue demolido en 1888.

En esta época se construyeron el alcantarillado de Santiago (1898) y el embalse de Peñuelas, destinado este último a asegurar el abastecimiento de agua para Valparaíso y Viña del Mar (1899).

Por su parte, la introducción del teléfono inglés vino a facilitar, aunque en escala reducida en un principio, las comunicaciones, y -, el alumbrado a gas empezó a transformar las ciudades. También en este período se inauguró la Estación Centra (1900) y luego la Estación Mapocho (1913). Entre 1905 y 1910 se construyó el Palacio de Bellas Artes. En 1913, con la instauración del servicio militar de aeronáutica se inició la historia de la aviación en Chile. Cinco años después, el teniente Dagoberto Godoy se convirtió en el primer chileno en cruzar -a bordo de una aeronave- la cordillera de los Andes (1918).

En el ámbito educacional se efectuaron importantes congresos pedagógicos (1889, 1902 y 1912), en los que se discutieron varias iniciativas y nuevas orientaciones para la enseñanza primaria, secundaria y universitaria. El crecimiento del número de escuelas primarias se mantuvo, llegándose en 1902 a contar 1.700 establecimientos, que atendían a 120 mil alumnos. Los liceos fiscales en 1920 eran 90 y a ellos asistían 32.880 estudiantes, mientras que los particulares, ese mismo año, eran 110, con 20.487. Ello contribuyó a la reducción del analfabetismo. En 1854 esta cifra ascendía al 86,5 por ciento de la población mayor de siete años; en 1907 era de 60 por ciento, y del 50 por ciento en 1920.

En 1919 se fundó la Universidad de Concepción, cuyo primer rector fue el profesor Enrique Molina. Con su creación se dio un gran impulso a la enseñanza superior y al desarrollo de aquella ciudad.

Además de la construcción de establecimientos escolares, en el notó tras una larga campaña encabezada por el profesor Darío Salas, la dictación de la ley de Instrucción Primaria Gratuita y Obligatoria (1920), para niños y niñas entre los siete y 13 años de edad.

Las primeras décadas del siglo XX estuvieron llenas de novedades, tales como la electricidad, los tranvías eléctricos, el cine y los automóviles. Santiago creció de los 115.377 habitantes que tenía en 1865, a 507.796 en 1920; Valparaíso, en los mismos años, lo hizo de 104.000 a 182.000, y Antofagasta, que en 1895 era habitada por 13.500 personas, en 1920 tenia 51.500. Sobre esta última ciudad, a principios de siglo el escritor Mariano Latorre a que ´una muchedumbre febril ámbito de la enseñanza se logró, deambulaba por sus calles y llenaba sus paseos y restaurantes. Hombres recién desembarcados de veleros de todo el mundo, tozudos alemanes, ágiles ingleses, franceses gesticuladores, yanquis de soberbia contextura y laboriosos yugoslavos... y en los muelles pululantes, entre chirridos de grúas y silbatos de remolcadores, cobrizos rotos cargaban al hombro sacos de salitre,..´. Como es lógico, el territorio no estaba exento de los efectos de las catástrofes naturales. El 16 de agosto de 1906, a las 19:58 horas, Valparaíso fue azotado por un violento sismo. .El fenómeno telúrico dejó, según cálculos de la época, alrededor de tres mil víctimas y cuantiosos daños materiales, calculados en 320.525.000 de pesos de la época. Derrumbes de edificios, saqueos e incendios dejaron a la ciudad sumida en la desesperación. El almirante Luis Gómez Carreño se hizo cargo de la situación y declaró a la ciudad bajo ocupación militar, imponiendo severos castigos a los saqueadores, ajusticiándolos en el mismo lugar de los hechos. También se impusieron duras penas a quienes lucraron con las necesidades de los demás, como aquellos que vendían el agua potable, castigados con la pena de 80 azotes en la plaza pública.

En los primeros años del siglo XX se realizaron varias obras públicas, como el edificio de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, el de la Biblioteca Nacional y el del Museo Histórico -actual sede del Archivo Nacional. En 1913, el ferrocarril llegó hasta Puerto Montt y se terminó el tendido férreo entre Arica y La Paz (Solivia).

También en esta época se estableció el servicio de trenes entre Ancud y Castro, en Chiloé, y se construyó el puerto de San Antonio. Se levantaron los edificios de los liceos de Talca, Chillan, Linares, Concepción, Traiguén, Los Angeles y Temuco. El agua potable llegó a varias ciudades y los embalses de Angostura, Cogotí y Laguna de Elqui empezaron a asegurar el abastecimiento de agua a amplios sectores del Norte Chico. Se estableció la Maestranza de Ferrocarriles en. San Bernardo y se construyeron 113 puentes carreteros.



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